Ir al contenido principal

a-Nudar

-

-
Una cosa me sorprende, es que no hay tres dimensiones en el lenguaje. El lenguaje está siempre aplanado, y es precisamente por eso que introduje mi nudo de tres, que es una cadena, y que es sorprendente que pueda ser aplanada. En lo que respecta a lo real, se quiere identificarlo a la materia - yo propondría mas bien escribirlo el alma-a-tres (l’âme-a-tiers), homogéneo a los otros dos. Un tal Sanders Peirce, estaba sorprendido por el hecho de que el lenguaje no expresa, propiamente hablando, la relación, que no permite una notación como xRy, que haría falta para eso una lógica ternaria y no binaria. Esto es lo que me autoriza a hablar de “el alma-a-tres” como de lo que necesita cierto tipo de relación lógica.

Jacques Lacan
Seminario XXIV, “L’insú…”
1976-1977
-
-
Cómo quitarles de la cabeza el uso filosófico de mis términos, es decir, su uso soez, cuando a la par tienen que entrarles. Pero seria mucho mejor que les entraran en otra parte. Se imaginan que el pensamiento está en los sesos. No veo por qué los haría cambiar de opinión. Yo en cambio estoy seguro –estoy seguro porque sí, es asunto mío- que está en los pliegues de la frente, para el ser que habla, igual que para el erizo..(...)

En fin, si se puede pensar con los pliegues de la frente, también se puede pensar con los pies. Pues bien, quisiera que les entraran en los pies, ya que a la postre lo imaginario, lo simbólico y lo real están para ayudar a mis seguidores en este tropel de gente a dejar hollado el camino del análisis.

(...)

Que esos redondeles sean nudo borromeo, no es tampoco una razón para que se les enreden los pies. El asunto sería que dejaran allí algo muy distinto de un miembro-hablo de los analistas-que dejaran allí ese objeto insensato que especifiqué con la letra a minúscula, que se apresa en el encaje de lo simbólico, lo imaginario y lo real como nudo. Apresándolo exactamente se puede responder a la función que es la vuestra: ofrecerlo como causa de su deseo a vuestro analizante. El asunto está en obtener eso.

Jacques Lacan
La Tercera, Intervenciones y textos 2.
Ediciones Manantial.
Buenos Aires / 1991
.

Entradas populares de este blog

Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

la pèrdida en el horizonte

- - - - ¿Se acuerda de aquel libro de Vinicius de Moraes, Para vivir un gran amor? ¿Qué necesita uno para vivir un gran amor?
.
—Lo primero es animarse a correr el riesgo. Lo que yo observo en el consultorio, como una de las grandes barreras para el amor, es el temor de la mayoría de los humanos a correr el riesgo de la pérdida. Toda relación de amor presupone que alguno de los dos va a perder al otro. El otro puede morir o dejar de querernos. No hay ningún amor que no tenga en el horizonte la pérdida. Y hay que animarse a tolerar esa posibilidad. Mucha gente, porque no se anima a perder, vive perdiendo. Quiero decir: dan por perdido el amor antes de haberlo vivido. Eso es mucho más relevante, numéricamente, de lo que se supone. Inclusive, hay mucha gente a la que usted ve en pareja, casados o no, y sabe que ya no se aman. Uno los escucha hablar y se da cuenta de que no se animan a disolver su pareja y a armar otra nueva porque ya han dado por perdido el amor. Y han dado por perdido el amor…

Seguidores