Ir al contenido principal

La Experiencia Peligrosa de un Análisis

.
.


Marcelo: Ante todo gracias por los posteos de su blog y los videos: me ayudan muchísimo a esclarecer algunos puntos que los tenía un poco empastados.  Quería preguntarle: en una de sus charlas retomó el tema del Psicoanálisis como Praxis.  Me quedé pensando: hay muchos psicoanalistas que piensan que el psicoanálisis es una ciencia. Otros que no. Según entiendo y leo de sus artículos, usted piensa que no lo es, ¿verdad? Me gustaría que me aclare un poquito este punto. Un afectuoso saludo; Adriana Magallanes.
.
Estimada Adriana: gracias por tus palabras. Con respecto al tema en cuestión: sí, yo pienso que el psicoanálisis no puede entrar en la categorìa de Ciencia... Lo digo en varias charlas y al pie de este correo te adjunto un parràfo en donde respondo este tema en una entrevista de hace un par de años que también está en mi Web.  Pienso que insistir en el psicoanálisis como Praxis recupera el hecho de pensar la subjetividad, el caso por caso. La Ciencia tiende a la Abstracción, pretende una cuasi-purificación del objeto de estudio, en donde el Científico debe ser lo más neutral posible en la investigación.  Por el contrario Freud -y con èl Lacan- descubren que el Inconsciente implica la participación del Analista. Es decir: se dirige al Analista; incluso -como dice Lacan- la presencia del Analista lo causa.
.
Hace una semana en la primer charla del Seminario Anual que dicta Isidoro Vegh en la Escuela Freudiana de Buenos Aires; él nos recordaba que Lacan habló del psicoanálisis como una "experiencia": no como un experimento, ni como un tratamiento, ni como un saber.  Y que esa "experiencia" tiene que ver con cierta Vivencia e implica ipso facto cierto Peligro. El Peligro -a mi juicio- estaría representado por la incertidumbre del Acto: tanto para el Analista ("convocado cuando sabe lo que hace aunque no sepa lo que diga") como para el Analizante, quien cuando dona su PALABRA lo hace sin saber lo que dice.  De ahí que el camino se hace al andar... I.Vegh nos recordaba que un paciente quien desde hace dos años siempre tiene algo que decir, un día llegó a su consultorio enunciando: "Hoy no se me ocurre nada..." A lo que I.Vegh responde: "Por fin vamos a escuchar algo interesante. Digame lo que se le ocurra..."  Esto es lo que con Freud, se sabe, conocemos como Asociación Libre que, en la medida de lo posible, hay que tratar que ocurra en cada sesión.  A lo que voy con esto es que la presencia del Analista -su lectura, su escucha- es diferencial para aceptar al Analizante en su permanente manía de querer decir "palabra vacía", ocupando con su blablabla el lugar de la Verdad que deberá entre-decirse y entre-escucharse. 
.
Volviendo al comienzo: abstraer(nos) del campo de lo Inconsciente implica ir al Manual. Como digo siempre: si en el momento que el Analizante está hablando yo estoy atento a lo que decìa Freud o Lacan, no escucho al Analizante. Hago Medicina: escucho al Manual: y ya vamos por el DSM-V: 5 versiones globalizadas de nosografiar el dolor del caso por caso. Ya sabemos que no es lo mismo la úlcera del paciente de las 13hs que la úlcera del paciente de las 15hs.  Los Manuales e incluso la psicosomática insisten en unificar el trazo del Sujeto.
.
De aquì también que -como decía I.Vegh en esta primera charla- la "experiencia" de un psicoanálisis está más cerca a la experiencia-religiosa que al experimento cientìfico.  No se puede racionalizar, se justifica en sus propios trazos.  Como expresó I.Vegh: "El creyente que vive su estremecimiento cuando eleva su plegaria a Dios no puede ser cuestionado: esa es su verdad.  Aquì estamos tambièn en el campo analítico. Cuando el paciente enuncia: "me siento fràgil", ¿cómo se le puede contradecir -como en algunas psicoterapias- y decirle que no, que está bien, que se lo ve bárbaro?"
.
En fin: siempre volvemos al mismo punto.  El pragmatismo de los DSM versus el "deber tener tetas" que propone Lacan para todo Analista: poner su cuerpo.  Y eso, siempre, implica cierto riesgo.  No hay garantías; el Otro está barrado.  El peligro se transforma en una aventura sesión tras sesión.  Y la oreja del Analista debe imprimir y causar los senderos de esa aventura.  Cordiales saludos, marcelo pérez-
.
.
> ¿Cuándo se habla del psicoanálisis como una praxis es porque el término remite a la palabra y el psicoanálisis tiene como instrumento a la palabra o es porque lo estamos haciendo en oposición a lo que seria el psicoanálisis como ciencia?
.
> Las dos cosas. Habría que entender que el psicoanálisis, lejos de constituir un discurso Amo, esta emparentado con lo poyético. Lo inconciente es pura creación. Si bien es cierto que lo inconciente domina –y ahí tenemos lo Amo- el discurso de la ciencia se aleja de la praxis analítica por varias cuestiones. Básicamente por dos: el científico – para ser tal – necesariamente tiene que estar por fuera del experimento. Como sabemos desde Bachelard para acá el primer obstáculo para hacer ciencia es el científico. Y como también sabemos desde Freud para acá lo inconciente es causado por la presencia del analista. Por eso la física quántica no es considerada por el paradigma clásico una ciencia en términos rígidos ya que el físico también participa del comportamiento del experimento. Por otro lado en la ciencia se trabaja con un Saber que esta del lado del científico y nosotros trabajamos con un Saber que esta del lado del analizante. El analista no sabe nada frente al despliegue discursivo del paciente: no trabaja con un Saber a priori , aunque semblantee un Saber. Eso es totalmente diferente a que el analizante suponga un Saber al analista. “Praxis” hay que tomarla desde la parrhesìa que habla de decirlo todo. Esto es lo mismo que lo que Freud bautizo como asociación libre. Lacan en la Clase del 6/7/76 dirá que la praxis es la acción humana que posibilita al sujeto tratar lo real mediante lo simbólico. De ahí podríamos enganchar con lo que seria el acceso a la verdad ( aletheia ).
.
.
.ARTE: Eduardo Estupía

.
.

Entradas populares de este blog

Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

Biopolítica, Necropolítica y Psicoanálisis.

Sabemos que desde Freud, el cuerpo no es solamente ese espacio biológico, fisiológico, natural. Para Freud el cuerpo es ya una superficie psíquica puesto que está libidinizado. En toda su clínica de la histeria Freud fue advirtiendo que el organismo como tal sufría de representaciones, por ello, ahí donde se pensaba una lesión, un daño en lo real del cuerpo no se hallaba dato de ello, sino una investidura. Al respecto expone Freud: “…La lesión de las parálisis histéricas debe ser por completo independiente de la anatomía del sistema nervioso, puesto que la histeria se comporta en sus parálisis y otras manifestaciones como si la anatomía no existiera, o como si no tuviera noticia alguna de ella”. “La lesión sería entonces la abolición de la accesibilidad asociativa de la concepción del brazo. Este se comporta como si no existiera para el juego de las asociaciones. (…) Estará paralizado en proporción a la persistencia de este valor afectivo o a su disminución por medios psíquicos apropi…

Seguidores