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Cuerpo - Muerte - Pulsión - Síntoma

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El cuerpo es aún introducido por Lacan en tanto que falo, es decir en tanto que parte significantizada, es decir, mortificada. El cuerpo es introducido profundamente del lado de $.
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El cuerpo es introducido en tanto pulsión, sin duda, en Lacan; pero la pulsión está hecha al comienzo equivalente a una demanda donde el sujeto se desvanece y la pulsión está hecha equivalente a una articulación significante.
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El cuerpo es también introducido por el lado de sus objetos parciales, pero en la época justamente de "La dirección de la cura..." y del Seminario "Las formaciones del inconsciente", los objetos son objetos significantes de la demanda: el objeto oral, el objeto anal. Los objetos pulsionales son introducidos como objetos significantes de la demanda.
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Un poco más tarde, el cuerpo es introducido siempre en tanto mortificado por el significante, con la excepción de los restos. Ahí Lacan puede poner su objeto a. Pero el mismo objeto a, es el objeto en tanto resto que escapa a la mortificación del conjunto.
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La mortificación -la subjetivización y la mortificación- domina el enfoque de Lacan. E incluso cuando nos habla del objeto a, en los últimos años de su enseñanza, es como de un plus-de-gozar, es decir, como el suplemento que escapa a la mortificación. El goce es pensado sobre el fondo de la mortificación.
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Así, encuentran enunciada en Radiofonía la equivalencia entre el Otro y el cuerpo. Nada puede indicar mejor que el cuerpo es aquí cuerpo mortificado. Como dice Lacan, es el corpse, el cadáver. Y este cadáver, es una manera de representarnos la anulación de la libido y del goce.
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El corpse, el cuerpo, es el equivalente del Otro, del significante.
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Lacan llama el sinthome, digámoslo exactamente, a esta incidencia de goce sobre el cuerpo que tiene el significante. Y crea el concepto de sinthome precisamente porque está más allá del fantasma. El fantasma está esencialmente ligado al cuerpo mortificado y a ese residuo de goce que es el a en esta configuración; mientras el sinthome se refiere al cuerpo vivificado por el significante, el cuerpo en tanto goza intensamente por el hecho del significante.
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Para pensar la relación entre el inconsciente y el cuerpo, Freud recurrió a un concepto-mito. Con el síntoma, Lacan intenta elaborar un concepto operatorio. Evidentemente el mito es una manera de aproximar lo real, como lo subraya Lacan. Justamente cuando desfallecen los medios operatorios de lo simbólico recurrimos al mito para designar el punto de real.
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Dicho de otro modo, detrás de la pulsión de Freud está el sinthome de Lacan. La pulsión freudiana es la interfaz todavía mítica entre lo psíquico y lo somático, mientras que el síntoma lacaniano es la conexión real entre significante y cuerpo.
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Jacques-Alain Miller
Una nueva modalidad del síntoma
13 de mayo de 1998
Traducción: Nieves Soria.
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