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Cuerpo & Pulsión

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Decir anatomía y soma no es decir cuerpo. Cuando se dice cuerpo ya estamos en un territorio de una idea producto de una representación vaciada que origina un sentido que se entroncará con la raíz imaginaria. Hay suposición de un extremo al otro, variables de la extrema y media razón, si apelamos ahora al número de oro y a su empleo por parte de J.Lacan para definir al objeto a. Todo sujeto estará a expensas de un error que oscila entre uno y otro polo cuando la suposición de saber caiga. En ese error de la estructura entre soma y psiquis se encuentra la pulsión signando la relación al cuerpo. El cuerpo es como el río de nuestro bien amado Heráclito. Digamos que no se trata del mismo cuerpo que aún no ha descubierto el colesterol que aquel de la Sinvastatina que produce otro cuerpo en el que ese valor de colesterol se ha reducido produciendo millonarias ganancias a los laboratorios medicinales.
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Sin ánimo de descreer que existe un verdadero efecto del fàrmaco, si el cuerpo se produce ligado a la ciencia que forcluye al sujeto, no habrá que olvidar el sentido que da existencia al cuerpo, ligado a una modificación permanente en el que siempre se inscribe un error. Y lo que en principios del siglo XX fue conversivo y hoy tal vez con la resonancia magnética sea esclerosis múltiple, mañana quizás podrá adquirir otra dimensión en sentido inverso.
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¿Gana la ciencia?. ¡Quién lo duda!. Sólo los analistas somos quienes podemos decir del movimiento que es posible operar en lo reductible de la creencia. Lo reductible de la creencia es porque la pulsión existe. Si esto no fuera así iríamos al médico y bien podría decirnos: “¡mi amigo, usted anda muy mal de la bilis negra!”.
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Daniel Paola
La pulsión no es llave
Cuadernos Sigmund Freud
Nro 24 ; SEP / 2005 ; EFBA
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