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Marcar la Cancha...

… aunque Dios existiera, esto no cambiaría; he aquí
nuestro punto de vista. No es que creamos que Dios existe, sino
que pensamos que el problema no es el de su existencia; es necesario
que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que
nada puede salvarlo de sí mismo, ni siquiera una prueba válida de
la existencia de Dios.


J.P.Sartre
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Si Cristo existió, habría que estudiar cual de los personajes que con su nombre y sus supuestas obras figura en los Evangelios, tanto católicos como de los otros. Porque en lo que se ha escrito sobre este personaje hay muchas contradicciones. No puede ser la misma persona -por mucho que me lo expliquen- el que pone la otra mejilla, que el que pide vender el manto y comprar una espada. Ni puede ser el mismo el que hace un sermón para los mansos en la montaña y el que echa a latigazos a los mercaderes del Templo.
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En cualquier caso, el personaje, libre de las tergiversaciones cristianas, me resulta simpático. Resume la esencia de todas las religiones y filosofías humanistas en una frase (que quizás ni siquiera dijo): 'Ama a tu prójimo como a ti mismo'.
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Marca la cancha, o sea, marca las reglas del juego con una claridad muy útil en esta época, cuando dijo algo así como que los árboles se conocen por sus frutos. Y los seres humanos por sus obras. Esta idea divide mejor a los de un lado y del otro, que los viejos conceptos de izquierdas y derechas.
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Vaya a todas y todos mi ateo saludo de Navidad. Gocen con el estómago o con el espíritu. Rodeado de familiares queridos o caracúlicos. Olvídense de comprar tonterías y tengan un minuto para recordar a ese extraño carpintero judío que nació en Belén y quiso cambiar el mundo. Un revolucionario esenio, un tanto agitador y buena persona. Un tipo que era amigo de prostitutas y al que le gustaba el buen vino no puede haber sido una mala persona.
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Bruno Barrovechio
Rosario, Argentina.-
brunobarrovechio@hotmail.com
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