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El Partenaire y La Falta

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Queda claro que la falta no es solamente un vacío que aspira al deseo; es, más aún, un polo organizador del deseo. Sin falta, quiero decir sin ese núcleo de atracciòn que es la insatisfacciòn, el vuelo circular del deseo se enloquecerìa y no habría entonces sino dolor.

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Por tanto, cierto grado de insatisfacción es vital para conservar nuestra consistencia psìquica. Pero, ¿cómo preservar esta falta esencial? Y más aún, al ser necesaria tal falta, ¿cómo mantenerla en los límites de lo soportable? Es allí justamente donde interviene nuestro partenaire, el ser de nuestro amor, porque es èl quien juega el papel de objeto insatisfactorio de mi deseo y, por lo mismo, de polo organizador de tal deseo.

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¿Cómo aceptar que mi partenaire pueda tener esta funciòn castratoria de limitar mi satisfacciòn? Sin duda este papel restrictivo del ser amado puede desconcertar, porque normalmente atribuimos a nuestro partenaire el poder de satisfacer nuestros deseos y de procurarnos placer. Vivimos en la ilusiòn, verificada en parte, de que nos da más de lo que nos priva. Pero su funciòn, en el interior de nuestro inconsciente, es muy diferente: nos asegura la consistencia psìquica por medio de la insatisfacción que hace surgir y no por la satisfacción que nos procura. Nuestro partenaire, el ser de nuestro amor, nos insatisface porque, al excitar nuestro deseo, no puede -en ùltima instancia, ¿tendría los límites?- no quiere satisfacernos plenamente. Como es humano, no puede y, al ser nueròtico, no quiere. (...) Así crece esta insatisfacción que me es necesaria para vivir y que resitúa mi deseo.

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JUAN DAVID NASIO

El libro del dolor y del amor

Gedisa, Barcelona, 1999-

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