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Poesìa Chilena

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“Mi primera actuación en público fue un día en el que yo me di cuenta de que no había dinero para alimentarnos. Yo no tendría más de once años. Tomé mi guitarra y junto con mis hermanos salí a cantar al pueblo provista con una canasta…
Años después en L´Escale y en el Festival Internacional de Folklore celebrado en la Sorbonne salí sola al escenario y sentí un murmullo de desaprobación… Yo estaba asustada y me sentía muy pequeña. Sonó la guitarra y hubo un silencio inmediato. Tuve que cantar siete veces… Pero no era a mí a quien aplaudían, porque cuando se canta la canción chilena es a Chile a quien se aplaude”…
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Ya se va para los cielos
ese querido angelito
a rogar por sus abuelos
por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne
el alma busca su sitio
adentro de una amapola
o dentro de un pajarito.
La tierra lo está esperando
con su corazón abierto
por eso es que el angelito
parece que está despierto.
Cuando se muere la carne
el alma busca su centro
en el brillo de una rosa
o de un pececito nuevo.
En su cunita de tierra
lo arrullará una campana
mientras la lluvia le limpia
su carita en la mañana.
Cuando se muere la carne
el alma busca su diana
en el misterio del mundo
que le ha abierto su ventana.
Las mariposas alegres
de ver el bello angelito
alrededor de su cuna
le caminan despacito.
Cuando se muere la carne
el alma va derechito
a saludar a la luna
y de paso al lucerito.
Adónde se fue su gracia
y a dónde fue su dulzura
porque se cae su cuerpo
como la fruta madura.
Cuando se muere la carne
el alma busca en la altura
la explicación de su vida
cortada con tal premura,
la explicación de su muerte
prisionera en una tumba.
Cuando se muere la carne
el alma se queda oscura.
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Violeta Parra
Rin del angelito
y
Fragmento Texto: "Chabuca, Eladia y Violeta"
Espectàculo interpretado por Miriam Martino
Teatro El Bùho; Buenos Aires, Argentina.-
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