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El (des)encuentro inevitable de dos soledades...

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amor ilusorio; mentiroso por definición: basta que el otro nos diga un "te extraño", un "no te vayas", un "sos hermoso"; para comprarnos el espejito que nos devuelve ese Ideal: engañado y engañador...
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amor: término que intenta cubrir lo que la relación sexual no puede, porque no existe el complemento: no se busca lo diferente; nos une lo que nos pone en déficit. Cubrimos una carencia con otra carencia. El otro nos da lo que no tiene. Con su falta nos completa: irónica paradoja y -sin embargo- a partir de ese síntoma constituimos el lazo y abandonamos el goce autoerótico que prescinde de lo Otro.
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"te amo" quiere decir "eres parte de mi síntoma"; quiere decir :"eres el objeto que completa mi fantasma"; quiere decir que podemos quererlo todo -como buen neurótico- pero que sin ESO nada nos alcanza...
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pero el mal-estar de la cultura (la mal-dicción del sexo: el sexo se dice mal) nos confronta con el hoy... los Ideales aparecen: monogamia, edades, principios, estaturas, sexualidades, religiones... Siempre el deseo luchando con el mañana. Pero, ¿por què tener que ponerle rótulo a lo que hoy nos causa? ¿amor, enamoramiento, pasión, calentura..?
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lo que nos causa, hoy, está en el orden de la única Verdad posible; prescinde de epítetos y clasificaciones... Muchos analistas, incluso, se han espantado queriendo negar una realidad que golpea a nuestros analizantes, y a nosotros mismos: toda relación amorosa termina -en los mejores casos-en una amistad... El deseo golpea y se trata de re-frenar, una vez más, en nombre de esos Ideales tempranos y prescriptos... Y dejamos pasar, entonces, lo que nos iza, lo que nos exalta, lo que nos saca de la monotonía cotidiana, lo que -en definitiva- puja por entrar...
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¿pero cómo cohibir, controlar y limitar lo que no puede someterse a ley alguna, excepto a la del deseo? Sí: hay una manera: enfermar. Reemplazar un síntoma-enlazado por otro autista. A veces el nombre de esa enfermedad se esconde en pequeños actos o en pequeñas relaciones suicidas o, en el mejor de los casos, en eufemísticos matrimonios que se entretienen con hijos. Qué bueno que los hijos, naturales y simbòlicos, no fueran una excusa para prolongar lo inevitable...
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amor ilusorio: cubrir una ilusión con otra ilusión... Creer que podemos. Tragarnos el hueso de la fe. Profesar una religión privada. Dejarnos mentir en cada "te amo". Amor ilusorio; pero nunca complementario; Aristòfanes miente: la unión de dos mitades es imposible. Amor ilusorio: el encuentro de dos soledades que siempre seguirán siendo soledades: esa angustiosa realidad motoriza, sin cesar, la cacería infinita... Ese escondido adagio pretende taponar la castración y el único Amo inevitable: la muerte. Muchos preferirán la aburrida y acostumbrada compañía, a costa de su deseo, claro. Otros elegirán la Verdad que en el hoy nos causa. Ilusorio, sí; pero preferible, sin duda, a un desamor realista o a una falsa amistad...
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m.a.p.
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Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

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En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

la pèrdida en el horizonte

- - - - ¿Se acuerda de aquel libro de Vinicius de Moraes, Para vivir un gran amor? ¿Qué necesita uno para vivir un gran amor?
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—Lo primero es animarse a correr el riesgo. Lo que yo observo en el consultorio, como una de las grandes barreras para el amor, es el temor de la mayoría de los humanos a correr el riesgo de la pérdida. Toda relación de amor presupone que alguno de los dos va a perder al otro. El otro puede morir o dejar de querernos. No hay ningún amor que no tenga en el horizonte la pérdida. Y hay que animarse a tolerar esa posibilidad. Mucha gente, porque no se anima a perder, vive perdiendo. Quiero decir: dan por perdido el amor antes de haberlo vivido. Eso es mucho más relevante, numéricamente, de lo que se supone. Inclusive, hay mucha gente a la que usted ve en pareja, casados o no, y sabe que ya no se aman. Uno los escucha hablar y se da cuenta de que no se animan a disolver su pareja y a armar otra nueva porque ya han dado por perdido el amor. Y han dado por perdido el amor…

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