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Entrevista EntrePinos

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entre-pinos

En una charla junto a tres colegas que hacemos grupo de estudio con Marcelo Pérez, surgió la idea de realizarle una entrevista –para publicar a posteriori- que reúna tópicos técnicos a veces no muy claros para muchos… De la misma, y en una lectura ulterior, encontramos que la charla derivó a otras cuestiones no menos importantes que hacen a la praxis analítica, que incluyen aspectos sociales del campo freudiano y que, creemos, le dan una tonalidad bien colorida al encuentro.

Aquí transcribimos, entonces, la entrevista a Marcelo Augusto Pérez que se ha realizado en el marco de una atmósfera de pinos y eucaliptos en el café del Museo Sívori, en el Buenos Aires caluroso de los primeros días del año 2009.



* Para empezar, ¿Cuál creés que es la mayor diferencia entre el cognitivismo y el psicoanálisis?

No sé si hay mayor o menor diferencia. Más allá de la obsesión cognitiva sobre la analogía sujeto-máquina; sobre las evaluaciones psicométricas; sobre el dato preciso, la cifra, digamos… creo que nos encontramos con un aspecto que engloba a todas las escuelas y no sólo al cognitivismo y que apartan al psicoanálisis… es el hecho de la existencia de lo que conocemos como el fantasma . Y esto por un solo motivo: es el fantasma lo que nos permite percibir, pensar, manipular si se quiere, con la realidad.

Es decir que hablamos, escuchamos, vemos, olemos, degustamos; gracias y por nuestro Edipo; es decir, a través del fantasma. Es lo que da marco a lo que podríamos llamar “la realidad”.
Y del fantasma, ni cognitivistas, ni sistémicos, ni gestálticos, pueden decir nada. Por supuesto que ya estamos incluyendo, cuando hablamos de fantasma, al objeto-a .


Esta diferencia no es sólo teórica: repercute en toda la praxis del abordaje operativo con el paciente. No es lo mismo pensar que un paciente puede delirar por algún avatar en el orden de su fantasmática, que pensar que si delira entonces directamente es un psicótico que hay que medicar y encerrar porque el delirio es un sine qua non diagnóstico –vía manuales, por supuesto- de esa estructura. Y no estoy diciendo, lo aclaro por las dudas a ciertos espíritus reduccionistas de textos; que nunca hay que medicar…


Lacan dijo, en el Seminario sobre Las Psicosis, que ser psicoanalista es abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana… Bueno, en ese pensamiento creo que está incluido un poco el afán cognitivista de pensar que –en lo que atañe al bicho humano- dos más dos siempre tiene que dar cuatro.


Por eso creo que el fantasma es el elemento fundamental que distingue al psicoanálisis de otras disciplinas., incluso la médica. Doy un ejemplo, o dos, de la clínica, bien precisos: hace poco un analizante –que ya tiene varios años en el diván- antes de recostarse observa la pared del consultorio y pregunta: “¿Ese equipo de aire ya estaba?” No sólo estuvo siempre sino que encima es enorme… y está justo abajo del diván… Pero por alguna razón él no lo registró antes y sí en ese momento… Segundo ejemplo; es de una paciente que tuve en tratamiento durante tres años… Yo estaba atendiendo en otra casa en cuyo living tenía el equipo de audio que uds. conocen y que ahora está en la biblioteca de arriba; el equipo incluye una buena proporción de compacts desplegados en la pared desde el zócalo hasta casi el techo… Y esto, repito, estaba apenas uno entraba a la casa, antes de pasar al consultorio… Esta paciente, un día -después de levantarse del diván- sale y pregunta: “ Uyy! Cuántos compacts… ¿esto siempre estuvo acá?” Esta anécdota que cuento creo que es el ejemplo perfecto de lo que es el fantasma como filtro de la realidad…



* ¿Entonces el psicoanálisis está planteando una realidad no tan real?

Vayamos por partes… Primero, la realidad ES la del fantasma. Segundo, la realidad es una construcción -como también lo es el cuerpo- que está más del lado de lo virtual que de lo material.


Recordemos que el psiquismo (que yo insisto siempre en remarcar que es el Cuerpo; a pesar de que quizás esta definición espante a más de un lacaniano, a los que yo les preguntaría para simplificar qué es el R.S.I. sino la estructura del cuerpo) decía, que el psiquismo es un ente virtual.


Tercero, como dice Lacan en el Seminario 20, “la realidad se aborda con los aparatos de goce…” y, como sabemos, no hay otro que el lenguaje. Estamos pues diciendo que la realidad no existe por fuera de lalengua. Es más: podríamos decir que para que exista realidad es necesario que algo se pierda; a esa pérdida, Lacan la bautizó objeto-a y según él –junto a lo real - fueron sus dos únicos inventos.


* Ya que hablás de pérdida… ¿Cómo leés la famosa frase de Lacan que “amar es dar lo que no se tiene… a quien no es” ?

Justamente, si estás asociando la pérdida con “dar lo que no se tiene” es porque eso que no se tiene es la pérdida misma, es decir, la falta. Esa frase Lacan la pronuncia en el Seminario 8 donde –para hablar de la Transferencia- va a dedicar unas cuantas clases a versar sobre El Banquete de Platón… Y donde compara a Sócrates con el Analista, llega a bautizarlo como “el mejor analista” por el hecho de cómo juega la falta y cómo va produciendo la metáfora amorosa.


En el amor –justamente oponiéndose al goce en varios aspectos- el sujeto da su falta a quien no es, el falo… porque el otro también tiene que haberse despojado para que el vínculo amoroso, como dice Lacan “siempre recíproco”, se produzca.


Y esto nos lleva también a pensar la conexión entre amor y culpa… Colette Soler tiene un trabajo, en “La maldición sobre el sexo”, en donde hace una lectura de esta relación y estima que, según Freud, la cuestión viene por el lado del sacrificio que la pulsión debe hacer en pos del amor… Es decir que lo reprimido es el odio que implica ese sacrificio… Por eso Lacan nos dice que es necesario que el goce condescienda a deseo para alcanzar amor… Algo así como: a menor goce, más amor… Por eso también, yendo a lo clínico, uno podría pensar a la Perversión desde el lugar en donde el goce se prioriza sin dar margen alguno al amor… Algo así como: “amor mata perversión”…


También Lacan, en el reportaje público “Televisión”; menciona que lo que genera culpa no es el mal sino el bien, es decir que la culpa no viene por el crimen sino por la felicidad… Bueno, esto quiere decir que el Soberano Bien aquí es la Madre… Y acostarse con ella, aunque sea reprimido, genera culpa, obviamente. Por eso decimos que, para el psicoanálisis, sólo hay dos deseos que pueden realizarse: el parricida y el incestuoso.



* ¿Cuándo hablás de goce… te referís al dolor?

Goce quiere decir, para simplificar claro (porque además deberíamos hablar de plurales)… quiere decir Pulsión de Muerte. En realidad, lo quiero aclarar y sé que con lo que voy a decir ahora más de una centena de lacanianos y ni hablar del 100% de los freudianos ortodoxos, se van a espantar; el término “pulsión de muerte” es un pleonasmo: toda pulsión es de muerte.


En realidad no sé porque deberían espantarse, porque Lacan lo dice clarito –esto no es un invento mío- pero supongo que se espantarían porque se sigue hablando de Dualismo Pulsional … y no hay tal. “Pulsión de Vida” es un oxímoron. Sino estaríamos hablando de Instinto.


La pulsión es de muerte o no es; por eso está relacionada a lo sexual… Por eso Lacan, en el Seminario-11, nos dice que es a causa de ser sexuado que los parlêtres empezamos a morir desde que nacemos… dando el ejemplo de la reproducción asexuada en donde no hay muerte alguna.


* Pero, disculpame, entonces ¿qué se opone a la pulsión, a la pulsión de muerte?

Lo que llamamos Deseo. Punto. Hay Pulsión versus Deseo. Y ahora –respondiendo a tu pregunta, la anterior- podemos decir entonces que el goce es un placer que duele… ¿Por qué? Porque al ser pura pulsión lleva al sujeto a la desdicha… Como sabemos el nombre de esa desdicha, para nosotros, se llama síntoma.


Y ahí tenemos el otro famoso apotegma freudiano, hiper-vigente siempre: “el neurótico ama a su síntoma como el psicótico a su delirio” … claro, porque si bien el sujeto se queja de su padecimiento; en el fondo –para la pulsión que lo inviste- es un inmenso placer.


Y no hace falta pensar mucho los ejemplos: un paciente obsesivo puede quejarse treinta años de su pareja histérica (el vínculo perfecto) pero eso no desmiente que ambos parteners se impliquen mutuamente en un infinito goce. Doy otro ejemplo: muchos fanáticos obsesivos del fútbol creen que van periódicamente a la cancha –sin faltar una sola fecha- para presenciar, con placer y ojo clínico, las gambetas y ejercicios técnicos del equipo… Pero a poco andar, ¿qué pasa con estos fanáticos? ¿Dónde encuentran el goce? Justamente en hacer todo lo contrario; no en disfrutar del encuentro deportivo, sino en pelearse con las barras opuestas. Es muy gracioso ver como mientras se ejecuta el partido ellos están gozando en otra cosa, menos en ver el encuentro.


Lo mismo sucede con los adictos a substancias o al alcohol o a la comida… bueno, a cualquier adicción, en definitiva… A lo que nos gusta el vino, por ejemplo, sabemos que lo queremos disfrutar en una cena; degustando los aromas y sabores; incluso lo convertimos en parte significante de un encuentro con amigos; el alcohólico, en cambio, no puede darse ese lujo… lo consume a las seis de la mañana como a las cuatro de la tarde y no por su etiqueta sino por otros aspectos que lo vinculan a él; aspecto de goce.


El tema es que esto es inconsciente… el sujeto lo padece y no lo advierte hasta que se hace preguntas como: ¿Estoy fumando porque me gusta o mecánicamente, es decir, por puro goce? No es lo mismo, por ejemplo, subirse a una moto y acelerar a fondo un día que se compite en un rally que acelerar todos los días del año y encima sin casco… Si se me cae un asteroide en la cabeza puede ser un accidente; pero si voy a trescientos por la ruta y choco… eso no es un accidente; se llama suicidio. El goce es una especie de suicidio a largo plazo.


* Cambiando un poco de tema… jaja! Como se dice en el análisis…

Sí, y uno nunca cambia…

* Claro, por eso me río… Una vez te escuché decir que el analista no se autoriza por los títulos universitarios; pero convengamos que cada vez hay más postgrados universitarios en psicoanálisis…

Sí, porque cada vez hay más obsesión por transformar la obra freudiana en una psicología profunda; porque cada vez se tiende a capitalizar el discurso en una burocracia de saberes; cada vez entendemos mejor cómo la política es el primer factor dominante en la sociedad educativa. De hecho, en la UBA, la mayoría de los analistas pertenecen a la EOL y es prácticamente imposible que una cátedra analítica de la UBA llame a un analista “foráneo” a pronunciar una simple charla… a lo sumo será convocado por el Centro de Estudiantes… Lo más gracioso es que muchos analistas excluidos de la allí, agregan a su nombre el significante UBA… Bueno, pero en fin, hay quienes también agregan el significante AE o AME… ( se rie )

* ¿De qué te reís?

Me causa risa porque un analista analizado debiera haber atravesado ese imaginario que habla de una contradicción entre lo que promulgan y lo que hacen: hay analistas que se llenan la boca en contra del discurso universitario pero uno entra en sus consultorios y encuentra decenas de diplomas colgaditos con sus respectivos marcos dorados.


Lo mismo pasa con esta cuestión del pase y de los pasantes y de todas estas normas instituidas por Lacan para autorizarse ante el Otro, donde el analista, como si fuese un empleado ascendido a gerente, agrega más título a su nombre propio. El pase, si bien en un momento fue un invento innovador –incluso una movida política instituyente-, es una paradoja total que si uno lo piensa dos minutos rezaría: “Estimado Otro: te demando que me digas si ya estoy autorizado a no seguir demandando, esperando del Otro…” como si, aparte, esto fuese posible: si bien es cierta esta cuestión teórica El Otro no Existe ; y esto es un tema de consecuencias clínicas; el neurótico se define justamente por hacer co-existir al Otro.


El neurótico es el sujeto más religioso que existe, aunque se diga ateo… Es ahí, y según la etimología de re-legiere (volver a unir); que el neurótico define su posición ante el Otro. Como una vez escuché decir: ¿Qué pasa si nos sentamos a cenar con alguien que le agrega agua al vino? Decimos inmediatamente “que pecado” o ”es una herejía ”: pura religión… porque por más curso de cata que hayamos hecho y aunque seamos los mejores sommeliers del mundo, lo bueno sería (y eso sí es un verdadero pase histórico) aceptar las diferencias… Así como debe haber gente que le gusta el malbec frío, hay otras que le quieren agregar agua y otros que en vez del sol prefieren la playa cuando está nublado.


(se produce un silencio)


Pero en fin… títulos y todos esos menesteres imaginarios cautivan al sujeto. No hace mucho observando la web que se hizo hacer Roberto Harari (analista el cual he seguido mucho toda su obra e incluso lo cito en mis charlas ya que creo que es un innovador; de hecho fue el primero en incluir estructuras disipativas, atractores, campos morfogenéticos y la teoría del torbellino a la clínica freudiana) me sorprendió que en el sector de la hoja de su currículo al mencionar su título de doctorado –y encima en psicología; y ya se darán cuenta porqué digo “encima”-, se agregue “con calificación 10”.


Bueno, puedo aceptar esto en alguien que recién egresa o que incluso necesita venderse en una entrevista (de hecho cuando yo dirigí un corpus de formación analítica, he recibido decenas de c.v. de ese estilo); pero en alguien que seguramente sabe que no sería convocado por el promedio de su nota en una universidad; en alguien que está, a mi entender, entre los 5 o 10 analistas popes del campo lacaniano mundial; realmente me sorprendió mucho. Cada vez veo más –entre colegas- la necesidad de apoyarse en todo eso. Parece que fuese una tendencia de la globalización.


Una vez, cuando organizamos con Macarena Cao Gené unas jornadas sobre niñez en UBA, pedimos a los analistas participantes que adjunten dos o tres ítems a modo de presentación curricular; dos o tres… Bueno… Yo realmente no puedo entender cómo trabajarán en su consultorio, porque evidentemente parece que no escuchan ni leen: hubo varios que pasaron tres o cuatro hojas de currículo (incluso, pienso, desde la inocencia total; ya que si es por cantidad de hojas puedo sumarle el guarismo que quiera); así como hubo incluso un analista que quiso lo presentemos también como poeta… bue… faltó que diga “artista”… Sólo hubo una colega, no recuerdo su nombre pero habría que nombrarla por su humildad con el saber, que me dijo que la presente sólo con el significante “psicoanalista”, sin siquiera agregar la institución de grado… No recuerdo su nombre pero recuerdo que me sorprendió porque currículo no le faltaba… en fin… Lacan decía que está tan loco alguien que se cree Rey como un Rey que se cree Rey… Pero me estoy yendo del tema…


* No… me parece que todo tiene que ver con nuestra praxis…

* Además –y coincido que todo tiene que ver- pienso que eso se juega mucho en un final de análisis, no?

Y sí… el tema es que… a ver… Encontrar gente sin análisis que ande por la vida ostentando su rólex enchapado en oro o sus cadenas… bueno, eso suele observarse… pero de analistas que, les repito, se supone tienen un análisis recorrido… asusta un poco… Pero bue… tampoco el psicoanálisis o ser psicoanalista es garantía de nada: la pulsión sigue su travesía…


Yo creo que el discurso universitario no ayuda mucho porque se nos hace creer que “ya todo está terminado”… A veces me da pena cierta gente que acumula postgrados y después repite: “porque yo soy –no sé- doctor en esto o en aquello”


Me lleva a pensar todo lo inseguro que se deben encontrar (porque afianzarse desde lo imaginario habla de eso) Si uno escucha a un adolescente decir a cada rato: “yo soy perito mercantil o bachiller…” ¿qué va a pensar? Pobre tipo… como si ahí terminase todo… Bueno, lo triste es que algunos universitarios levantan la bandera de esa manera y creen que un cúmulo de postgrados en el exterior lo visten de sabiduría…


Cuando uno sabe que acumular buenos promedios puede ser facilísimo (incluso sintomático) y no pasa por ahí… Es lo mismo que pensar que alguien que tiene promedio 4 o no pudo terminar sus estudios; es porque no es inteligente… a veces es lo mejor que le pudo haber pasado… La inteligencia no pasa por acumular buenas notas… Y, como digo siempre, es un dato más que comparado con la oleada de la pulsión queda microscópico… Pero bue… así como hay gente que puede engordar su Yo asumiendo una gerencia en una multinacional; para otros parece que pasa por colgar un título en la pared.


* Por eso… en última instancia ¿no se trata de atravesar todo ese imaginario?

Sí… teniendo en cuenta que atravesarlo no quiere decir “me chupa todo un huevo”… sino entender que los ropajes, las máscaras no son más que herramientas para jugar ciertos roles… pero lo que se observa es la sobreadaptación al personaje; la alienación… un analista que no puede ponerse unas ojotas, un bermudas, una gorra, y salir a pasear con su perro o –mejor dicho- sólo puede salir a pasar al perro con el ropaje de analista… me parece que necesita análisis… El personaje se lo comió… Es tan irónico como ver a los ingenieros con el lápiz técnico colgado en el bolsillo de la camisa las 24hs. Y no sólo se trata de ropaje; se trata –me parece- fundamentalmente de no creérsela; porque no hace falta salir con el estetoscopio al hombro para asumir un tono de doctor… ¿Vieron esa gente que se nota siempre es abogada, por ejemplo? Cuando practica tenis, cuando juega con su hijo, cuando da clases… siempre es el mismo… Ahí está jugándose algo en el orden de las identificaciones; por eso siempre digo que uno no elije una carrera u oficio sino que la carrera lo elije a uno.



* Sí… entiendo…


*Marcelo, hablando de final-de-análisis ¿Podrías decir algo sobre el anudamiento del cuarto nudo que está tan ligado a eso?

Tendríamos que estar muchísimo tiempo para hablar sobre eso… Pero podríamos encararlo desde el Seminario 23 de Lacan, que no por nada se llama Joyce, el Symptôme.


Cuando Lacan escribe Joyce pegadito a Sinthome –que es otro modo que lo escribimos-nos está diciendo ya mucho… Primero consideremos que Joyce no era un paciente de Lacan; es decir que Lacan lo analiza como Freud a Schreber… ( Joyce sí le escribe en 1940 una carta a Lacan diciéndole que él deseaba que los universitarios se ocuparan de sus textos) Segundo, pensemos que lo que Lacan bautiza como “desabonado de lo inconsciente” tiene estrecha relación con el Hacerse-un-Nombre-Propio que es lo que logró Joyce produciendo su obra, jugando, gozando, con lalengua…


Esto tiene que ver con un fin-de-análisis (en realidad habría que pluralizar, pero bue… vamos rápido) por el hecho de que el analizante pueda modificar su modo de goce, identificándose al síntoma y anudando el cuarto nudo a la Estructura… Que, como sabemos, es el Significante del Nombre del Padre. Para sostenerlo, Joyce debe escribir toda su vida… y suerte que costumbre no le faltó… ¡demoró 17 años en hacer su Finnegan´s Wake!


La producción literaria de Joyce es el Cuarto Nudo que enlaza a los otros… Ese cuarto elemento es un síntoma que circula lo inconsciente y que suple la falta en el Otro de la Estructura. Los neologismos de Joyce, toda su lalengua, hacen concluir a Lacan que el autor irlandés pudo, si bien no prescindir del Otro, al menos no validarse en él… Y esto no es sólo una suplencia de una estructura psicótica, sino que –para Lacan- indica el camino de un final de análisis…



* Marcelo… ¿Cómo es eso…Freud descubre o inventa lo inconsciente?

Bueno, para responder a eso primero hay que dar un rodeo. Para el psicoanálisis de Lacan lo inconsciente no existe por fuera del dispositivo o del artificio de análisis; es decir que sólo bajo transferencia, con la presencia del analista, lo inconsciente y todas sus manifestaciones, son. Ya acá estoy asomando la primera baraja.


Ahora: si existe sólo en el análisis y si, además, no es lo profundo (no es lo subconsciente) entonces es necesario, vía una variable de temporalidad, mostrar la segunda baraja: lo inconsciente, como el síntoma, se constituye a futuro. Es lo que está por venir.
¿Por qué digo todo esto? Simplemente porque sólo a través de la asociación del analizante (es decir , a posteriori ) se puede leer el escrito que se produce.
Esto incluye por supuesto la presencia del analista que señaliza el texto del analizante vía la Una-Equivocación (así es como Lacan prefiere traducir Das Unbewusste - l´une-bévue - para enseñarnos que lejos de lo semántico está lo homofónico y la confusión que entre los seres parlantes produce el lenguaje.


Si decimos que no hay metalenguaje es porque hay metalengua adonde es posible (como hizo Dante con el latín) re-sonar, in-traducir (así con guioncitos) y producir nuevos sentidos.


Por eso el analista, como el poeta, debe ejercer una violencia sobre el lenguaje. Alguien dijo por ahí que la poesía va en contra de la palabra. Por eso siempre digo que –cuando trabajamos- interpretamos muy pocas veces: cuando eso ocurre, hay poesía… Si no hay poesía, sólo hay ecolalia, señalizaciones y consejos.


Por otro lado (y ya para ir gritando “truco”) la última baraja es la siguiente: el saber de lo inconsciente es no-sabido. Por lo tanto, se inventa. Por eso una de las frases que más escuchamos en el consultorio cuando pedimos asociaciones es “no sé”. A lo que yo le respondo: “invente”. No necesitamos que el paciente recuerde forzadamente ni sepa nada a priori … si creemos en la enseñanza freudiana (que lo inconsciente son Gedankes , pensamientos) sólo hay que esperar… Esperar que el analizante invente lo inconsciente no sabido… que lo produzca. En resumen, si hay atención flotante, hay asociación libre. Y estos son los únicos dos principios que proclamó Freud.

* Convengamos que ninguna de las dos cosas es fácil…

No, lógico… Porque en el medio hay el fantasma y el mecanismo de la represión juega su papel… Por eso cuando uno cuenta un sueño seguro no es el mismo sueño que recordaba apenas al despertar… Pero esos obstáculos no son tales si consideramos que lo que nos importa como analistas no es el sueño que soñó el analizante sino el que dice que soñó; por eso cuando un paciente cuenta un sueño, lo sigue soñando, lo está soñando.


Y con respecto a la Atención Flotante; creo que hay que leerla por el lado del no pre-juzgar, del no-saber del analista. Si el analista intenta “comprender”, hacer ontología del ser o algo por el estilo; estamos perdidos… porque entonces suponemos que cuando el paciente dice “está todo bien”, está todo bien. Como dice Lacan en el Seminario-11 , lo inconsciente es pre-ontológico.
Si muchos analistas entendieran bien esto, creo que, como decía Lacan, se relajarían mucho más… Parafraseando a Freud, tendríamos que decir que el analista debiera FLOTAR… Nunca sabemos que puede suceder en una sesión, y sobre todo si es una primera entrevista… Y esto sería bueno que pudieran captarlos quienes se inician en la práctica como analistas…


Es verdad que desde el primer encuentro el analista abre la escena proponiendo al paciente que diga lo que se le ocurra… el “ lo escucho ” o “ qué lo trae por acá …” intenta encapsular el famoso axioma de lacan: “ hable ”. Pero hay analistas que suponen que si entonces el paciente –en vez de empezar a hablar de lo que ellos creen que debiera- habla de (por ejemplo como me pasó a mí hace una semana con un nuevo paciente) habla de la ambientación del consultorio, entonces no está hablando “de lo que se le ocurre”… entre comillas y no tan comillas, porque justamente se le ocurrió que tenía que hablar de eso.


Un analista a la defensiva podría instalarse en el “ajá” rápidamente e incluso, como se hacía en cierta época pre-lacaniana, en modular el tono de voz –a modo robótico, metálico- para demostrar imparcialidad, abstinencia o neutralidad. Por el contrario, a veces hay mucho diálogo de “yo” a “yo” para instalar la transferencia. Y dije en una época “pre-lacaniana”, pero quiero corregirme: hoy día me cuentan que colegas autobautizados lacanianos hacen en su praxis cosas que realmente no sé de dónde sacaron que son procedimientos lacanianos… vaya a saber con quienes se formaron o qué leyeron… Pienso que están muy identificados a sus ex – analistas (y así sigue la cadena) que de tanto flotar, se quedaron dormidos…


Como decía el humorista uruguayo Leo Maslíah, que el analista ponga cara de orto no quiere decir que ejerza la neutralidad. Me parece que muchos no entienden que hay tres tipos de transferencias y que la del eje imaginario no es menos importante. Se tiende a considerar que el registro imaginario, en Lacan, al ser de la primera enseñanza, es algo arcaico y nimio… Y paradójicamente son los mismos analistas que se alienan a las frases dichas: “ahora hay que trabajar en lo real…” Si realmente supiesen que están diciendo… Hablan de lo real y están en lo imaginario todo el tiempo…


* Como decías en uno de los videos de youtube sobre Transferencia; los que tienen el palo en el culo… Los que no hablan en el ascensor…

Por ejemplo… Yo no me quiero imaginar lo que debe ser subir tres, cinco o veinte pisos mudos… Si eso no es cristalizarse en el imaginario… El “hacerse el muerto” de Lacan hay que aplicarlo en determinados trazos del discurso del paciente, en momentos que el analizante te lo da servido en bandeja…


Lo que más puede sorprender es que haya pacientes que pagan para ser tratados así… Y eso sucede porque los sujetos nos identificamos con rasgos inconscientes diversos que nos van atravesando en el curso de nuestras vivencias… Hay quienes pueden sostener un análisis con ortodoxos del “ajá ” y hay quines prefieren hacerlo en otra atmósfera… Estamos en el ámbito de la famosa frase, que en las parejas se establece vía partenersinthoma, de “siempre hay un roto para un descosido…”




* Marcelo, hablaste antes de “popes del psicoanálisis lacaniano” ¿Podrías nombrar algunos, según tu criterio, aparte de Harari?

Los que puedo nombrar son –como vos dijiste- según mi criterio… los que creo “popes” para mí; es decir, no según un criterio de premio Nobel o algo por el estilo… ni mucho menos de cartel… Son los que básicamente creo que pueden decir algo nuevo (de todo lo que se repite sin cansancio de la obra freudiana) o los que, diciendo lo mismo, lo hacen de modo poético.


Por ejemplo no es lo mismo leer a un autor de la UBA explicando el esquema del peine o la carta 52 de Freud; que leer lo que puede producir de eso Isidoro Vegh o Pura Cancina … Allí uno diferencia el vuelo intelectual de un autor con back-up filosófico a otro que es meramente una prolongación ecolálica del discurso universitario.


También tengo mi predilección por aquellos que parados frente al público bajan un discurso que, además del contenido, está impregnado de un tono de pasión absoluta… que merecen ser aplaudidos de pie… Siempre admiré a la gente que hace las cosas con pasión y eso se nota inmediatamente… Guillermo Maci es uno de esos pocos analistas que frente al auditorio es “un actor en potencia”… es maravilloso escucharlo en conferencias… y si a esto le sumamos que fue discípulo de Lacan, y toda su particular lectura que tiene de su obra… Bueno… Todo un banquete…


También me pasa con Juan Carlos Indart , que aparte se nota que “no se la cree” para nada (esto que hablábamos antes del personaje que se los come)… Bueno tanto Indart como Maci, por ejemplo, son tipos que se plantan frente al público sin hacer combinar mucho el color del pantalón con la camisa… ( risas ) Claro nos reímos porque justamente sabemos que la mayoría de quienes hacen una conferencia (en cualquier profesión) van a tratar de combinar primero los colores de la indumentaria antes que seducir a través del discurso. No entiendo como un buen amigo no les dice que aburren… Porque la verdad aburren mucho…


Después tengo autores que si bien creo no son tan “exponentes” frente al público me producen una lectura muy seductora; por ejemplo Silvia Amigo, Rolando Karothy, Osvaldo Couso, Zulema Lagrotta, Diana Voronovsky, que es la mujer de Harari


Y después están los off-Argentina de los cuales Slavov Zizek es mi predilecto por su ideología y su vuelo teórico –un autor mucho más difícil que Lacan, a mi entender-; y también me gustan algunas formas de David Nasio, sobre todo la prime época…


Me gusta mucho la dialéctica de Colette Soler… También Jean Allouch, Moustapha Safouan… en fin… Paul-Laurent Assoun… Gèrard Pommier, Robert Lévy… Varios… Hay autores que particularmente no coincido con algunas cosas pero los utilizo mucho para otras…

* Por lo que veo nombraste a analistas de diferentes instituciones… Indart de la EOL...

* Pero no nombraste a Miller, jaja…

Independientemente de lo que pienso de las instituciones que se transforman en Iglesitas… en parroquias; yo hago transferencia con sujetos; no con lugares… Esto muchas veces me lo han preguntado colegas de afuera que me conectan por mis videos en la web … Me preguntan qué instituciones yo recomendaría… Y simplemente les digo dos cosas: que hagan su experiencia, busquen en google y punto; y que yo me vinculo a personas… Y este es un problema porque, lógicamente como todo grupo que reúne sujetos hablantes, las instituciones no pueden ser perfectas; entonces hay de aquellos que uno aplaudiría y hay quienes te dan ganas de levantarte del asiento porque te están haciendo perder un tiempo precioso…


Y con respecto a Miller… Es un autor que lo utilizo en algunas cuestiones de mi enseñanza; pero, sinceramente, no creo que Miller haya inventado nada; más allá de dar vueltas algunos matemas y presentar las cosas de un modo equivalente… Por otro lado sabemos de las cuestiones políticas institucionales que existen en torno a la obra de Lacan y de la autoridad que Jacques Allan Miller ejerce sobre ella…



* Bueno… si es por mi seguiría… pero me parece que está bien así…


* Sí, por mi también seguiría preguntando… Pero te nos vas a desmayar con este calor…

Para mí es un placer hablar de lo que me apasiona, pero pienso que acá podríamos ir cerrando… No hay que cansar y aparte siempre conviene dejar un resto…

* Gracias…

A ustedes.


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