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Mostrando entradas de junio 17, 2016

Belleza y Muerte

Me preguntó en voz baja por qué morí. –Por la Belleza –repliqué– –Y yo por la Verdad –Las dos son una– Somos Hermanos –dijo–
Emily Dickinson
Hay algo misterioso y perdido en lo bello. Lo bello se ha extraviado y vivimos buscándolo. Lo bello esconde un goce, y es también como un agujero que nos libera de la muerte, matándonos un poco. Paradoja no tan loca: vivir es ya empezar a morir. Así como Lacan expresó que somos hermanos del otro en la medida que somos hijos del Lenguaje; también belleza y verdad se hermanan en lo que Freud descubre: la verdad tiene estructura de fantasma.
Demos un rodeo. Tenemos –por un lado- el apotegma de William Morris, un huérfano anglicano instalado en nuestros pagos allá por las primeras décadas del siglo pasado: “Lo que no nos es útil no es bello.” Quizás dicho negativamente pretenda apaciguar algo tan categórico. Esta idea ronda lo que Jenofonte, en el siglo V a.C., clasificaría como belleza funcional.
Los mayas –por otro lado- consideraban que tener estrabismo …

El incendio (del goce)

Amores que no mueren, matan. Amores que matan, nunca mueren. J. Sabina

Walt Whitman enunció que quien camina un minuto sin amor, camina amortajado hacia su funeral. Quizás por eso algunos sujetos prefieran incendiarse lentamente enamorados a estar separados, pero lejos del fuego del amor. En la película “El incendio” de Juan Schnitman, el posible funeral está siempre presente con la finitud que se instala en relación a la tensión doméstica recurrente que viven Lucía y Marcelo. Ella, explotando (incluso con su conversión hacia lo somático); él, implotandohasta que ya no puede y se brota en la escena que desemboca en la coda de la obra. Ambos,implorando con artilugios neuróticos: como nos recordaba Jacques Lacan, el neurótico se caracteriza por no poder hablar bien, que incluye –obviamente- el tempo de su partitura sintomática.  De allí que en el final de análisis, se trata de una ética del goce: la ética del Bien Decir.
“El incendio” tiene muchas aristas de lectura freudiana. La historia s…