La Angustia desde el Psicoanálisis


Todavía conviene, a propósito de esto, tocar la cuestión de la comunicación de la angustia. Esta angustia que ustedes saben, parece, regular tan bien en ustedes, enjugar, que los guía, ¿es la misma que la del paciente? ¿Por qué no?

Jacques Lacan
Seminario X, La Angustia.
Primera Sesión del 14/11/1962


La Angustia es el único afecto. Y es el único afecto que no engaña.

Jacques Lacan
Seminario X, La Angustia.
Sesión del 19/12/1962

Para la Psicología, para la Psiquiatría quizás -si se permite investigarla-, para los Psicoanalistas Freudianos; la Angustia es ante un peligro. No es así para Jacques Lacan. En donde S. Freud postula la Angustia como el momento en donde hay algo que falta, Lacan -al contrario y siguiendo la lógica de su invento: el objeto a- dirá que la Angustia se presenta “cuando falta la falta.” En todo caso si el término “peligro” existe en este ámbito convendría leerlo en términos positivos; ya que la Angustia no sólo es lo que nos permite orientarnos en la Clínica sino, y sobre todo, “el único afecto (…) lo único que no engaña”. 

La teoría de Lacan, más allá de Freud, resitúa en una dimensión estructural el afecto de la Angustia y la ubica directamente a nivel del deseo del Otro. Es en el campo del Otro, y en concordancia topológica con el Sujeto,  donde se produce un espacio “a la espera” [en souffrance] y donde -a modo de operación lógica y matemática- el cociente de dicha división cae como resto dando cuenta de lo irreductible del Sujeto. Resto que Lacan denominó objeto pequeño a. De allí que la Angustia está directamente vinculada a la cuestión del Amor; ya que como nos recordará el Maestro Francés, siempre se ama con la falta. Y de ahí también que la Angustia no puede desvincularse del fenómeno de la Transferencia Analítica: por eso con Jacques Lacan aprendimos que nuestro oficio -vía Horror al Acto- implica hacerse cargo de esa Transferencia que el Dispositivo ha generado con la mera presencia del Analista.

Citamos, del Seminario X: "La angustia —diré hasta cierto punto- la reflexión por medio de la cual introduje recién mi discurso, la que fue hecha por uno de mis allegados, quiero decir en nuestra Sociedad — la angustia no parece ser lo que los sofoca... ¡entiendo, como psicoanalistas! Y sin embargo, no es demasiado decir que debería... en, si puedo decir, la lógica de las cosas, es decir, de la relación que ustedes tienen con vuestro paciente. Después de todo, sentir lo que el sujeto puede soportar de ella, de la angustia, es lo que a ustedes los pone a prueba a todo momento."

El Sujeto, dividido -(em)barrado: $- y a merced del deseo del Otro es tomado por un fantasma que sostiene hasta que la falta venga a faltar. En ese momento se abre la vacilación y el Sujeto ya no sabe qué lugar ocupa en el Otro. De allí que la Angustia nos recuerda que no hay Universal Fálico; es decir: que la división del Sujeto la podemos leer en términos positivos porque permite que el  Neurótico -mas allá de su Síntoma- pueda operar con ese objeto causa. De allí que el Psicoanálisis Lacaniano -a diferencia de cualquier otra Psicoterapia y Farmacopea- no obtura ni silencia a la Angustia: al contrario, la pone a trabajar más allá de los Ideales que confrontan al Sujeto.

Ojalá disfruten este nuevo material del Canal de PsicoCorreo!  Marcelo Augusto Pérez



La Angustia
[ una introducción ]
III / 2020

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