Armonía del Amor, Ironías del Deseo



¿Cómo puede ser -pregunta Aritstófanes-, si lo moderado quiere lo moderado, lo propio del primer amor busca lo que concierne a ese amor; que la tranquilidad y la calma del cuerpo reclamen una convulsión tan estrepitosa como un estornudo?

Erixímaco ríe y se exclama: -¡Pero, Aristófanes, siempre igual!

Ocurre que con un chiste le está diciendo una verdad: lo que me propusiste como receta no se acuerda con tu discurso; me hizo bien un exceso, la convulsión del estornudo, que no coincide con ninguna templanza.


En la respuesta formulada por Aristófanes al discurso médico, le está objetando que hay algo en el amor que excede la armonìa, un bien que se logra más allá de esa armonía.


Esta argumentación se retoma en la escena final de "El Banquete". En el comienzo, Erixìmaco, haciendo honor a su condición de médico, había propuesto prescindir de la bebida -esto es, había apelado a la moderación. Supone que la sobriedad permite que se hable mejor. Pero la escena final del texto tendrá como personaje central a un borracho. Algo de exceso se presenta, entonces, e impugna este ideal del discurso médico.

A su manera, es lo que discuten cada viernes, en cualquier servicio de psiquiatrìa de Buenos Aires, el médico y el psicoanalista. Su forma empírica es simple, el médico generalmente dice: -No, este paciente no sale, por su bien y por el de los demás, primero la vida, - y entiende por tal una vida moderada, donde el riesgo està acotado. El analista, en cambio, afirma: -Primero el deseo, pido que salga, -y el deseo implica otra ètica que incluye la muerte. -Aunque es un riesgo, prefiero que salga; de otro modo conserva su vida pero muere como sujeto. -Este diálogo entre Erixìmaco y Aristófanes dice, bajo un perfil chistoso, algo que atañe a nuestra ética.

Isidoro Vegh
Armonía del Amor, Ironías del Deseo
Paso a Pase con Lacan II
Buenos Aires, Letra Viva, 2004.-
Artes Visuales:
Alicia Scavino
[ Buenos Aires, 1937 / 2006 ]

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